La primera cámara de video de Samsung

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Samsung cierra el círculo. No se conforma con tener las gafas de realidad virtual más populares Oculus VR, que funcionan solo con algunos de sus teléfonos, sino que quieren que los consumidores compartan su día a día, como hacen ahora con vídeos y fotos, en ese formato. El 29 de abril sale a la venta Gear 360, una cámara sencilla, con doble lente, pensada para que se democratice la creación de contenido para sus gafas. Costará menos de 400 dólares. Uno de los puntos más interesantes y creativos es que se incluyen los programas para poder editar los resultados de la cámara e ir aprendiendo el lenguaje narrativo.

Este fue el anuncio con impacto más inmediato de la SDC, la conferencia de desarrolladores de Samsung, que se ha estrenado este miércoles en San Francisco, pero la verdadera ambición del fabricante se centra en 2020 y el Internet de las Cosas (IoT, por Internet of Things en inglés).

“Por primera vez en la historia hay más aparatos conectados a Internet que personas en el mundo. En 2020, habrá 21.000 millones de aparatos conectados. Por eso pensamos que hay que conectarse al futuro donde quiera que vaya. Tenemos grandes oportunidades por delante”, arrancó Injong Rhee, su experto en hardware.

Samsung no piensa en esta temporada o el año que viene, sino en 2020. Esa es su gran meta. No es un plazo tan largo como los 10 años que proyectó Mark Zuckerberg hace pocos días, pero sí demuestra su ambición por conquistar un terreno en el que Apple no ha entrado y donde Google duda -tan pronto compra Nest como que deja de dar soporte a un dispositivo con solo un año de antigüedad-

Captura de pantalla 2016-05-03 a las 15.59.40Samsung asume el reto de tener su propio ecosistema, con casas, puertas, luces, equipos de música, coches y sistemas de pagos conectados. También sensores en las ciudades o en nuestro cuerpo. Rhee dijo que era una responsabilidad dar este paso, pero también una invitación a la colaboración. “Creo que con un sistema sólido podemos tener mejor seguridad”, sostuvo.

Samsung Pay es una de las ideas más ingeniosas. La empresa coreana tiene una patente que lo hace compatible con cualquier lector de tarjetas de banda magnética por lo que ya funciona en casi todo el mundo. No hace falta usar la tarjeta, tampoco el chip NFC (de contacto cercano), sino que basta con poner el móvil cerca del datáfono para que el campo magnético se comunique como si se pasara la banda de plástico.

La fragmentación de Android, como se denomina a la disparidad de exigencias para que los programas funcionen según el tipo de aparato y versión del sistema operativo, fue uno de los problemas citados. “Es muy difícil conectar y desarrollar con sistemas distintos”, argumentaron para presentar Tizen IOT, su propio sistema. “Así mi madre no tiene que volverse loca, ¿por qué no le funciona esto? Va a funcionar, va a ser fácil de organizar”, prometió.

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